
Salgo de casa de Mj a las 2. La noche huele a rancio. No hay nadie visible en la calle. El suelo está mojado por una lluvia absurda. Bostezo. Pienso en la mandra que me da ir a casa andando, pero no hay otra alternativa. Paso por delante de la peluquería Juan Romero (visualizo mi flequillo automalcortado). De repente frena uno de los dos únicos coches que pasan. Sigo a mi rollo, siempre hay que usar la técnica abeja, es decir, hacer ver que no te afecta... Oigo: Karma! Entiendo que no es un violador o un viejo verde y miro. Es mi primo con un amigo (el amigo Manolo, el de siempre). Me dice que me lleva a casa. Genial! No hay nada como tener tantos primos! Estas cosas sólo me pueden pasar en Santako, lo sé. Eso, o que vivo en el show de carman.